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Aprendiendo a ser padres

Artículos médicos

Por Dr. Ramón Peñaloza. Médico Pediatra. Hospital Ángeles del Pedregal Consultorio Torre Ángeles 1010 5568 5546, 5652 9621

Ser padre es no sólo tener un hijo, va mucho más allá de la procreación.

Damos por hecho que tan sólo por tener un bebé, el instinto materno (muy cuestionado en la actualidad) va a llevarnos, automáticamente, a la crianza de éste. O que lo hijos previos ya nos hacen expertos; ¿no será posible mejorar y volver a aprender y reparar los errores?.

Ser padres es un arte que se debe aprender y practicar. Los consejos, mitos o creencias que, aunque bien intencionados, no estén actualizados pueden ser peligrosos, además no están escritos en algún texto y tampoco existen escuelas para ser padres. Para tener una mejor idea del problema les comento que en la consulta se encuentran inclusive papás pediatras que necesitan del consejo de un colega más entrenado. Nadie nace sabiendo. Los cursos prematrimoniales o los psicoprofilácticos se enfocan a otros aspectos, pero sobre todo son teóricos o en muchos casos, impartidos por quién no ha pasado por la experiencia de ser padre o madre. Y entonces somos lanzados de súbito a la enorme responsabilidad de alimentar, cuidar, asear y amar a un pequeño ser totalmente indefenso pero que es capaz de cambiar totalmente nuestra vida, dándole otro sentido. Un bebé llega a crear una revolución en nuestra dinámica social, no es fácil, y quién piense que el nacimiento tiene como función principal el formalizar o reforzar la unión de pareja se equivoca.

Las madres entran a una situación forzosa ante la crítica mirada los demás, debe ser “buena para todo”, y enfrentar la realidad, se da cuenta de que sabe prácticamente nada y junto con los cambios hormonales, la situación física post-parto, los celos de su pareja (sí, celos de ya no ser el foco de atención), cae en una depresión que puede paralizarla.

Pareciera un feo panorama. Pero no, no debe haber alarma. Existe la depresión fisiológica que experimenta toda madre pero todo lo anterior tiene sus matices. Por ejemplo, también he sido testigo, en un buen número de casos, de cómo la llegada de un bebé rompe la monotonía –y ésta si es el “enemigo número uno” de las relaciones interpersonales–, y la pareja progresa en todos los sentidos.

Voy a tratar de externar mi experiencia pediátrica, resultante, por un lado, de 28 años de práctica ayudando a recién nacidos y a sus padres y, por el otro, de 29 años de ser padre al mismo tiempo. Haré uso de este medio de comunicación, con el objetivo de hacer mas fácil la llegada del bebé a casa (y quitar la cara de "¿y ahora qué?", que a mi también me pasó); para ello, haré varias aclaraciones por el camino, desde la etapa de recién cacido hasta los seis meses de edad. Además, si esto ayuda a aumentar la intervención del papá, en busca de mayor equidad y cooperación en la pareja, estaré más que satisfecho

En la sala de partos o en quirófano

Lógicamente, esto va precedido del trabajo de labor o de la preparación para cirugía electiva (cesárea), en donde es indispensable la presencia del pediatra entrenado en reanimación neonatal (no necesariamente neonatólogo).

Qué bueno que papá esté presente en el nacimiento, que puede ser natural (eutócico) o por cesárea. No se preocupe demasiado si se utilizan los fórceps, la evolución de éstos ha sido importante, si el médico los aplica en el momento preciso, puede evitar el sufrimiento innecesario del bebé y la madre.

¿Qué sucede en esos momentos? El cambio de un medio húmedo, oscuro y caliente (36.5 °C) a uno seco, luminoso y frío, va a producir la primera respiración y el pediatra va a sacar las secreciones que se encuentran en las vías aéreas superiores. Al mismo tiempo se le explora, seca y califica, porque de ello depende, en un niño grave, la conducta a seguir. Por lo tanto, el sitio para recibir al bebé debe ser en un lugar especial con disponibilidad inmediata de calor por irradiación, de un sistema de aspiración, con aporte de oxígeno, iluminación y con lo necesario para realizar una reanimación complicada.

Se identifica al bebé con un brazalete, y se le toma la huella (plantar derecha principalmente). Papá puede ayudar y, si las condiciones clínicas lo permiten, podrá cortar el muñón umbilical.

Se le da dos calificaciones. La calificación apgar (Apariencia, Pulso, Gesticulación, Actividad y Respiración) da 0, 1 o 2 puntos por cada parámetro. Se califica al primer minuto y a los cinco minutos de haber nacido. Por lo general el puntaje más alto es 8 o 9. La segunda calificación es sobre dificultad respiratoria (o de Silverman-Andersen); debe ser 0.

¿Sabían ustedes que el bebé debe colonizarse por los microbios maternos rápidamente? Al pasar el bebé por el canal del parto, la llegada de bacterias (buenas) es automática. Al haber una operación cesárea no se produce esta acción. Por lo tanto, en ambos casos se intenta el acercamiento al pezón materno para la salida de las primeras bacterias que ya se encuentran en el calostro, y también se le da el primer beso, una experiencia única e increíble. No se recomienda la permanencia por más de 10 minutos en la sesión de acunamiento; los bebés pierden temperatura rápidamente y el frío se puede volver en contra. Por lo tanto, papá y pediatra se conducen al cunero para continuar el manejo en una incubadora; después del esfuerzo, nuestro bebé debe descansar y recuperarse.

Cunero

En el cuenero se le mide (peso, talla, perímetro cefálico, torácico, abdominal y largo plantar), se le baña o se le limpia el exceso de “casium” (sustancia blanca y cremosa adherida a la piel) y de sangre materna.

El tiempo que estará nuestro bebé en incubadora es variable. Puede durar un promedio de cuatro horas, en las cuales, el personal del cunero está regulando la temperatura ambiental hacia la baja, para que el cambio al exterior no sea tan drástico; sin embargo hay bebés que normalmente se tardan un poco más en darse cuenta de que ya nacieron, y si va a permanecer más tiempo en incubadora, recuerden que es mejor una transición tranquila que un retroceso; una baja temperatura corporal lo lleva a consumir más calorías y eventualmente a la permanencia prolongada en este periodo de transición y, por tanto, a ser vulnerable a complicaciones. Una vez que ha controlado satisfactoriamente la temperatura, se le coloca en el área de cunero fisiológico, en donde una vez más, se le exhibirá.

La labor del pediatra y del personal de cuna es la vigilancia y la exploración física varias veces más, para asegurarse que no existen complicaciones.

En habitación de mamá y papá.

Seno materno a libre demanda, es decir que deberá alimentarse sin horario preestablecido, aunque hayan pasado una o dos horas de la alimentación previa o al revés, 4 a 6 horas sin solicitar alimento. Debo aclarar que los bebés no sólo se comunican llorando, sino que manifiestan hambre con gesticulaciones también y ese es el momento de reiniciar otra toma de leche, para evitar la deglución de aire de manera innecesaria. Además puede ser sed y no necesidad de alimento.


Sociedad Médica Hospital Ángeles Pedregal

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