SMHAP

Dr. José Roberto Monroy R.

Artículos médicos

Dr. José Roberto Monroy R. Por Dr. Eduardo Molina Téllez. OTORRINOLARINGOLOGÍA Hospital Ángeles del Pedregal Consultorio 745 5568-5545 5656-1320

¿DOCTOR, CÓMO NACE SU VOCACIÓN POR LA MEDICINA?

Toda mi vida quise ser médico, desde la primaria lo manifesté, pero la definición la tomé al ingresar a la preparatoria del Colegio Francés Morelos de la Ciudad de México, al inscribirme en el área de Ciencias Biológicas. Gracias a las calificaciones se me permitió el ingreso directo a la Escuela de Medicina de la UNAM, que era precisamente el antiguo edifico de la inquisición ahí en Santo Domingo. Es conocido que en los primeros años de la carrera de medicina las materias básicas son las de mayor dificultad para su aprobación, particularmente la Anatómica Humana Descriptiva, y estudiarla en libro de texto oficial, El Testut y Litarge, era difícil, pero hacerlo en idioma francés por ser económicos resultaba todo un reto.

Afortunadamente tuve extraordinarios profesores, entre ellos resalta el Dr. José Joaquín Izquierdo, Jefe del Departamento, con quien tomé Fisiología Humana, “¡qué clases!”, hasta la fecha lo recuerdo con aprecio, aún cuando me preguntó la clase de corazón y circulación vascular por tres semanas continuas. Los conocimientos obtenidos y mi buen desempeño en las otras materias me permitió que la universidad autorizara que impartiera la clase de Propedéutica aún siendo alumno. Pero, además, con la fortuna de tener un contacto inicial con el Dr. Enrique Cabrera, titular de Patología Cardiovascular. Todo eso que le comento, dio lugar también a estar en los grupos formados para asistir a los Hospitales como el General de México, Juárez o los institutos que eran centros de enseñanza más deseados y que la Universidad los otorgaba de acuerdo a los mejores promedios en calificaciones.

POR LO QUÉ HA COMENTADO, ¿PODRÍA EXPLICAR SU VOCACIÓN POR LA CARDIOLOGÍA O QUÉ OTROS FACTORES LO DEFINIERON?

Efectivamente, como ya lo comenté, fueron las extraordinarias clases del Dr. José Joaquín Izquierdo y mí temprana asistencia al Instituto Nacional de Cardiología, las determinantes, pero permítame comentarle; inicialmente quería ser cirujano, para ello acudí al Hospital Juárez, que era un hospital que predominantemente realizaba actividades quirúrgicas. Ahí me sucedió un evento que influyó para la toma de decisión. Se lo platico como anécdota, ya estando en el hospital, un día llegó una paciente con dolor intenso en la región de la vesícula y el médico de guardia se refirió a mi diciendo “¡opérala!”, a lo que me rehusé rotundamente ya que primero había que hacerle estudios para conocer exactamente de qué padecimiento se trataba y le pregunte al doctor “¿va usted a mandar a cirugía a esta paciente, así nada más?” –porque siempre he sido un discutidor de los problemas médicos– y se acabó la discusión… me hicieron a un lado y dejé de asistir.

En esa misma época comencé tomar clases de cardiología teórica, que se impartía en el Instituto Nacional de Cardiología; desde el primer día, eso si que fue un gran impacto, algo así como el templo de la sabiduría, me encantó y desde entonces estudio medicina cardiológica.

DESDE LUEGO QUE ESTABA MOTIVADO, DESARROLLÓ SU TESIS CON EL TEMA “MEDICINA PSICOSOMÁTICA EN LA PATOLOGÍA CARDIOVASCULAR”, ADEMÁS OBTIENE MENCIÓN HONORÍFICA EN SU EXAMEN FINAL.

El maestro Ignacio Chávez, pidió que se me permitiera hacer mi servicio social en el Instituto de Cardiología bajo su supervisión, para después desarrollar mi tesis profesional sobre medicina psicosomática, ya que ahí observaba este comportamiento frecuentemente en la práctica. Hoy se oye muy común, pero hace más de 50 años era una cosa medio exótica. Cualquier paciente que llegara a cardiología sintiendo palpitaciones, dolor en el pecho o que le faltara el aire, pedía consulta y se la daban, pero entonces la atención del paciente reclamaba una historia clínica completa, pasar por los servicios y realizar estudios previos para demostrar si realmente tenía o no una patología cardiovascular; así encontré que más del 70% no tenía problemas estructurales de aparato cardiovascular, sino que eran más bien trastornos psico-emocionales, de ahí mi tesis.

A partir de esta investigación se demostró que la mayoría de los pacientes no tenían necesidad de estudios cardiológicos. Y entonces nació el estudio por la preconsulta que ahora se practica en todos los hospitales del país, permitiendo conocer qué problema de fondo tiene cada paciente antes de ingresarlo a hospitalización, principalmente en los hospitales de alta especialidad como en el caso del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez.

ESTUVO DE BECARIO EN EL INSTITUTO, INGRESÓ A LA ESPECIALIDAD Y SE DEDICÓ EN GRAN MEDIDA A LA ELECTRO-CARDIOGRAFÍA.

Era una época de transición muy importante, de todos los que estudiamos en el Instituto de Cardiología, de cada diez sólo dos éramos mexicanos y todos debíamos rotar por las diferentes áreas del instituto. Donde tenía especial atracción y placer era cuando rotaba por el Departamento de Electrocardiografía, donde estaba el Dr. Enrique Cabrera, que era un genio, y un genio no es aquél que sabe mucho de algo, sino alguien que puede hacer muchas cosas a un nivel muy alto. El Dr. Cabrera además era un gran pianista de concierto a nivel internacional, y de quien el mismo Claudio Arrau León, considerado uno de los pianistas más grandiosos del siglo pasado, expresara: “He oído tocar al Dr. Cabrera y es un gran pianista, promesa de la música latinoamericana para el mundo”. Pero él decidió que teniendo una debilidad en el oído no querría seguir. Era también un profundo conocedor de la sociología, un sociólogo fundamentalista de izquierda y que posteriormente fue una de las causas de su salida del país, sus convicciones eran muy fuertes y, además, sabía matemáticas como el mejor.

Durante mi formación cardiológica acudí a múltiples sesiones médicas y me tocó oír a personalidades como al Dr. Norberto Wiener, padre de la cibernétila ca, base de lo que es hoy la computación, quien venía a Cardiología a pasar el invierno y se quedaba hasta 4 meses viviendo prácticamente en el instituto. El Dr. Ignacio Chávez le daba asilo y se juntaba también el Dr. Arturo Rosenblueth, quien primeramente público el trabajo donde informa que el ADN es el trasmisor de la información genética, y el Dr. Enrique Cabrera, los tres hablaban un idioma muy distinto, entre inglés, sociología y ecuaciones matemáticas; pero yo aprendí muchísimo al escucharles. Más tarde estas personalidades serían quienes dieran las bases del florecimiento de la Medicina Científica en México y su reconocimiento a nivel mundial.

COMO MÉDICO DE BASE TAMBIÉN HIZO ALGUNAS INNOVACIONES EN EL MANEJO HOSPITALARIO ¿CUALES FUERON?

Señalé la importancia que tiene la vigilancia postoperatoria inmediata, dando lugar a lo que ahora es por norma oficial “Recuperación post-quirúrgica” y “ Terapia Intensiva”, en todos los hospitales que efectúan cirugías o internamientos de pacientes de mediano y alto riesgo.

¿USTED ES AUTODIDACTA EN LOS IDIOMAS?

Sí, estudié por mi cuenta inglés y francés, no asistí a ninguna academia de idiomas.

¿CUÁL ES EL TRABAJO QUE REALIZÓ EN TELEVISA?

Yo había sido médico de la mamá del Sr. Emilio Azcárraga Milmo. Un día recibí una llamada, él había sufrido una dolencia en el pecho y salí de inmediato hacia su casa, y descubrí que había desarrollado un infarto en el corazón, ahí mismo en su casa le di la atención necesaria para trasladarlo de urgencia al hospital, donde recibió un medicamento antitrombótico para el infarto, se recuperó pronto; me convertí en su médico, lo que continuó en una larga amistad.

¿CÓMO LLEGO HASTA LA VICEPRESIDENCIA DE INFORMACIÓN E INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA DE TELEVISA?

Empecé en el programa de Guillermo Ochoa, seguí con Lourdes Guerrero y continué con Guillermo Ortega. Hacíamos un programa cada semana, después el Sr. Azcárraga me pidió que fuera Asesor de la Presidencia de Televisa para todas las cuestiones sobre Ecología, de hecho en esa época se fundó el nuevo canal 8 de televisión, este canal debía trasmitir temas de cultura y ecología, así que me convertí en el encargado de la difusión de los asuntos sobre ecología del país –la Ecología es, precisamente, medicina preventiva–. De ahí fueron creciendo mis responsabilidades, hasta que me propusieron como la persona encargada de todo la cuestión médica de Televisa.

Apoyamos siempre las campañas de vacunación y particularmente la campaña contra el sida dentro de la institución Televisa, quien recibió de parte de la Asociación Nacional de Lucha Contra el sida con sede en Harvard, un importante reconocimiento, el premio a la primera empresa por realizar una campaña completa en esta lucha contra el VIH; y me tocó a mí viajar a Amsterdam para recibir, a nombre de Televisa, dicho reconocimiento.

¿CÓMO VE USTED A LA SOCIEDAD MÉDICA DEL HOSPITAL ÁNGELES, QUÉ OPINIÓN LE MERECE?

Ahora tiene la oportunidad de afianzarse, de ser útil a todos los miembros de la sociedad, que todos los médicos reciban sus beneficios. Somos muchos médicos, todos somos médicos calificados con gran desarrollo profesional y se puede hacer más, ampliar los seguros de vida, de enfermedad, de retiro. Pero también deben buscarse las oportunidades para que tantos médicos especialistas en esta categoría puedan servir de mejor manera a la sociedad en su conjunto.

DR. JOSÉ ROBERTO MONROY LE AGRADECEMOS SU CORDIALIDAD Y ATENCIÓN PARA ESTA ENTREVISTA.


Sociedad Médica Hospital Ángeles Pedregal

SMHAP